Las puertas se abrieron y una brisa fresca inhundó el vagón. Fuera llovía y un agradable olor a tierra mojada penetró en su nariz. Levantó la vista y durante un fugaz instante sus miradas se encontraron.
El hombre bajó la cabeza y miró sus zapatos. La mujer volvió a su novela.
Ambos sonreían.Sus miradas se encontraron nuevamente y sus ojos parecieron hablarse.
El tren se detuvo, el hombre se giró hacia la puerta y ella volvió a mirarle. Él susurró "es mi parada".
Ella sonrió y pensó "hasta mañana".
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